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¿Qué es el síndrome del ojo seco?

Se conoce como síndrome del ojo seco el trastorno caracterizado por un nivel insuficiente de lágrimas.

La patología del ojo seco (también conocida como síndrome del ojo seco, queratoconjuntivitis seca, queratitis seca, síndrome seco xeroftalmia) es, actualmente, la patología más frecuente en las consultas de oftalmología (un 30% de las visitas). En los últimos 10 años ha aumentado significativamente su prevalencia y se coloca en los primeros puestos de enfermedades oculares más comunes a nivel mundial.

El síndrome del ojo seco se caracteriza por un déficit de lágrimas, lo que provoca molestias al parpadear y sensación de arenilla en los ojos, ya que el ojo precisa de un flujo constante de lágrimas para mantener su confort.

Lágrima para hidratación ocular

La lágrima natural está compuesta mayoritariamente por agua (más del 98%), siendo el resto principalmente sales minerales, algunas enzimas, proteínas, lípidos…

En el organismo, las lágrimas cumplen varias funciones; aparte de su obvia acción hidratante y lubricante, mantienen el correcto metabolismo de la superficie ocular y poseen, además, una acción limpiadora y antiinfecciosa.

Las glándulas lagrimales se encuentran localizadas sobre cada ojo, detrás del párpado superior. Estas glándulas secretan el fluido lagrimal, que fluye a través de los conductos lagrimales hasta el espacio comprendido entre el globo ocular y los párpados. Al parpadear, el fluido lagrimal se extiende sobre la superficie del ojo. Esta lubricación es imprescindible para evitar que el párpado pueda dañar la córnea por rozamiento, al abrirse y cerrarse. Si la secreción lagrimal ocular disminuye, el párpado roza la córnea provocando microerosiones y dejando terminaciones nerviosas sensitivas expuestas, que provocan dolor.